Mario
Moreno Cantinflas era una persona respetable a la que admiro. Sus personajes
tenían una peculiaridad respecto a la forma de comunicarse. Lo que él hacía era
emitir mensajes con una enunciación basada en los circunloquios y una fluidez desmedida.
Sus competencias lingüísticas de expresión e interacción generaban en los
individuos quienes participaban del intercambio oral o escrito, solapado por la
mediación de un uso pragmático inconsecuente e incoherente, la pérdida del hilo
conductual, restringiendo el uso natural
e imposibilitando los procesos hermenéuticos y neurocognitivos de codificación
y decodificación.
Hay
cosas que no son analizables: Cantinflas, un solo de guitarra de Jimmy Hendrix,
una mujer amamantando en un bus ante los ojos disimulados (no tanto) de los
fetichistas, la lluvia inundando las casas de los pobres, el misticismo de Bob
Marley, un postre pequeño y hostigante, un buen libro que no terminamos porque
está mal escrito. Analizarlas elimina su magia y es ¡ALTAMENTE! hijueputa.
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